Ando por twitter, ya retomaré el blog.
En La reina en el palacio de las corrientes de aire un médico (de ficción, claro) cuenta la historia de una chica que camino de la universidad recibió un disparo de una ballesta. La flecha entró justo por donde termina la ceja, le atravesó la cabeza y salió por la nuca. La flecha le atravesaba el cerebro de parte a parte. Se le extrajo la flecha, un par de tiritas en las heridas y a casa.
En cambio, el mismo médico narra la historia de un paciente que se dió un ligero golpe en la cabeza contra el marco de una ventana. Se mareó y lo llevaron a urgencias. No se despertó nunca y murió en la UVI nueve días después.
En El Arte de Empezar de Guy Kawasaki hay una cita que advierte sobre una excesiva preocupación por el dinero, la posición y la gloria: "Un día encontraréis a una persona que no se preocupe por nada de eso. Entonces sabréis lo pobres que sois.".
Últimamente mis preocupaciones van dando bandazos de mis hijos a lo laboral. Y viceversa.
El otro día operaron a uno de mis amigos del instituto. Parecía un tumor y terminó siendo un pequeño quiste sin nada malo.
A veces parece que todo te va bien, tienes la vida más o menos encarada y de repente, cual repecho del Tour llega el señor del mazo y te da un revés con todas sus ganas.
Y a ver cómo lo encaras. Con una cita de un libro de autoayuda es difícil de encarar según qué cosas.
Reempezando de nuevo.
